Mix Flamenquito

lunes, 27 de julio de 2020

* Noche Nueve. DIEZ LIRAS DE ATAÚD ORNAMENTADO. (Liras de la 81 a la 90)

* Noche Nueve. DIEZ LIRAS DE ATAÚD ORNAMENTADO.
(Liras de la 81 a la 90)
"Nadie muere del todo 
mientras sea recordado por alguien".

Indefinible día
de insufrible calor. Hálito ajeno
sin otra cobardía
que el temor al veneno
de hojas podridas bajo un sol obsceno.

Con vértigo neonato
ante tu sórdido huracán me freno.
Ornamento de ornato
con el que está relleno
tu pétalo - de flor de oro - sin treno.

Fúnebre raso negro
- de crespón de muerte -, con parabenos,
que casi desfallece
como alondra, - en pleno
vuelo -, en plumajes rojizo y moreno.

Tiras de hilos de fleco
donde en mis dedos, floto, cuando entreno
el zopenco ataúd hueco
que arde en el desenfreno.
Crematorios que no ocupan terrenos.

Volcán que, criando malvas,
 va dejando estelas de queroxeno
en el laurel del alba.
¡Olé, cincel sereno,
que esculpe en epitafios de hombres buenos!.

Mortaja estremecida
donde mi alma torcida entra, cual coseno,
- al ritmo de tu vida -
o decadente seno.
Circunferencia donde me condeno.

A golpes, con impulsos,
los pernos - de ataúd - de arco_cosenos
son rubíes convulsos
del raudo propileno
en los oasis de muerte y de trueno.

Errar por las colinas
como elfos de pesado molibdeno
de orillas blanquecinas.
En las siestas del heno
duerme el bosque. ¡No es droga,.... es veneno!.

Estrellas centellean
- como náyade o tritón de centeno -
en los fiordos que mean
el llanto lacrimógeno
sin lágrimas de muerte o sin patógenos.

Gesta nocturna en calma
llevo en la coraza en muerte de estreno.
Se ríe hasta mi alma
cuando me desmeleno
por si es ésta la última vez que ceno.


***


* Noche Nueve. DIEZ LIRAS DE ATAÚD ORNAMENTADO.
(Liras de la 81 a la 90)
"Nadie muere del todo 
mientras sea recordado por alguien".

Indefinible día de insufrible calor. Hálito ajeno sin otra cobardía que el temor al veneno de hojas podridas bajo un sol obsceno.
Con vértigo neonato ante tu sórdido huracán me freno. Ornamento de ornato con el que está relleno tu pétalo - de flor de oro - sin treno.
Fúnebre raso negro - de crespón de muerte -, con parabenos, que casi desfallece como alondra en pleno vuelo en plumajes rojizo y moreno.
Tiras de hilos de fleco donde en mis dedos, floto, cuando entreno el zopenco ataúd hueco que arde en el desenfreno. Crematorios que no ocupan terrenos.
Volcán que, criando malvas, va dejando estelas de queroxeno en el laurel del alba. ¡Olé, cincel sereno, que esculpe en epitafios de hombres buenos!. 
Mortaja estremecida donde mi alma torcida entra, cual coseno, - al ritmo de tu vida - o decadente seno. Cirfunferencia donde me condeno.
A golpes, con impulsos, los pernos - de ataúd - de arco_cosenos son rubíes convulsos del raudo propileno en los oasis de muerte y de trueno.
Errar por las colinas como elfos de pesado molibdeno de orillas blanquecinas. En la siesta del heno duerme el bosque. ¡No es droga,.... es veneno!. 
Estrellas centellean - como náyade o tritón de centeno - en los fiordos que mean el llanto lacrimógeno sin lágrimas de muerte o sin patógenos.
Gesta nocturna en calma llevo en la coraza en muerte de estreno. Se ríe hasta mi alma cuando me desmeleno por si es ésta la última vez que ceno.

José Mateo Angulo García.

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