(Liras de la 741 a la 750)
¿Quién, si no tú, será
el ángel que expulse al desaborido
dolor y me verá
como un bloc colorido,
con la ilusión de haberme conocido?.
¿Quién, si no tú, tendrá
suficiente paciencia y valentía
y quién se contendrá,
cuando tenga un mal día,
para darme parte de su alegría?.
¿Quién, si no tú, sabrá
regalarme ese trocito de cielo
donde sólo cabrá
el bondadoso celo
de un sincero abrazo que rompa el hielo?.
¿Quién, si no tú, se irá,
sin irse, por Úbeda ni sus cerros;
y quién me mirará,
si me equivoco o yerro,
para subsanarlo y quitarle hierro?.
¿Quién, si no tú, querrá
desmigar sabiduría en mis sesos
y, al tiempo, aleteará
en mi mar de excesos
con luz de los afortunados besos.
¿Quién, si no tú, podrá
desmitificar mi leyenda impresa
y en mi barco se pondrá
sobre el mar que embelesa
los manjares que pones en mi mesa?.
¿Quién, si no tú, abrirá
las puertas del ocaso renacido
y por mí escribirá
lo que en mí haya leído
como en tí (yo) leo lo que hemos vivido?.
¿Quién, si no tú, será
el copiloto en mi coche aburrido
y me devolverá
el día acontecido
de cada canción que hemos compartido?.
¿Quién, si no tú, tendrá
el coraje suficiente de amarme
y en sí me retendrá
ese amor que al nombrarme
"José Mateo", (más) me hace enamorarme?.
Si alguna vez tú me entiendes,
será porque tú ya habrás comprendido
que sólo tú me enciendes
el alma y los sentidos
con luz, paz y con todo lo vivido.
(Liras de la 741 a la 750)













